Distrito activo blog


ARQUITECTURA SOCIAL
25 marzo, 2008, 3:23 am
Filed under: General

La ciudad está cambiando. El fuerte proceso de competencia económica está haciendo olvidar la vocación comunitaria original de la ciudad hasta convertirla en un bien productivo. La configuración de la ciudad ya no se plantea desde el punto de vista social o político, sino que, es la economía la que ha tomado el mando de la planificación y la gestión urbana.

Esta deriva hacia la mercantilización de la ciudad está generando nuevos problemas sociales y agravando los existentes. El proceso, que resulta ya, muy evidente en las grandes metrópolis y metápolis americanas y asiáticas, está haciéndose notar cada vez más en nuestras ciudades:

Los planes urbanísticos se elaboran, únicamente, desde el punto de vista de la obtención de plusvalías, fomentando la zonificación, la densificación abusiva y la expansión incontrolada sobre el territorio.

Las viviendas se proyectan desde el aprovechamiento máximo de los metros cuadrados con el fin de aumentar la rentabilidad, dando lugar a aberraciones arquitectónicas, en las que factores como el confort, el ahorro energético o la calidad de los materiales no tienen lugar.

El precio de estas viviendas se hace prohibitivo, como consecuencia un gran número de pisos quedan vacíos, mientras que una parte de la ciudadanía se ve obligada a vivir en infravivienda y en algunos casos en guetos suburbanos. La situación de los alquileres es similar, siendo los colectivos más débiles y con menos recursos los que se ven más afectados, sufriendo a menudo situaciones de “mobbing”.

En estas nuevas construcciones, desaparecen los bajos comerciales y las oficinas, ya que la explotación mixta de estos inmuebles, es más complicada y los beneficios que genera, menos inmediatos. Aparecen en su lugar grandes superficies comerciales y centros de negocios en zonas puntuales de la ciudad, para los que se crean espacios pseudopúblicos segregados [solo la gente con capacidad adquisitiva tiene “derecho” a entrar] y por tanto generadores de desigualdad.

Al desaparecer los pequeños comercios de la calle, el espacio público se vacía de gente y por tanto, de relaciones sociales, sentimiento de comunidad y de solidaridad. El espacio público pierde también, la seguridad que da la presencia continua de viandantes. Esta situación presenta una imagen más peligrosa de la ciudad produciéndose un proceso de vaciado del espacio público que se retroalimenta.

Esta focalización o zonificación de espacios, empuja inevitablemente al uso del transporte privado para satisfacer las necesidades diarias. Las calles se convierten en grandes avenidas, se llenan de coches y se vacían [aún más] de transeúntes. Cada vez se hace más complicada la movilidad, aumenta la contaminación, los accidentes y la crispación, mientras que la cohesión social y el sentimiento colectivo se pierde.

Todos los beneficios que produce este nuevo modelo de ciudad [a costa de derechos fundamentales] no se reparten, sino que redundan en unos pocos beneficiarios, aumentando así, la polarización y la injusticia social.

 

Introduccion.pdf


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