Diciembre 2006 Angel Monge Pérez, Abogado y Funcionario del Ayuntamiento de Sevilla
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La droga, dice el eslogan, mata poco a poco a quién la consume, el tráfico urbanístico contamina y envilece a todo un país La droga enriquece a los traficantes; el tráfico urbanístico de consumo necesario para la ciudadanía arruina a una sociedad y mueve más dinero en nuestro país que el conjunto de tráfico de drogas que atraviesa la península. Sin embargo, se nos pretende también convencer que el tráfico urbanístico es residual y no deja de ser más que algún que otro devaneo de gente sin escrúpulos.
El que éste país sea en el contexto europeo el que más energías gasta en el ladrillo, se dice que más qué Italia, Francia y Alemania juntos, no es por casualidad ni porque no sea posible dedicar los esfuerzos económicos a otras actividades mercantiles. La razón fundamental radica en las escandalosas plusvalías que generan las recalificaciones urbanísticas, sin parangón en el entorno europeo. Plusvalías especulativas que tienen unos pocos beneficiarios y millones de perjudicados.
LOS PADRES DE UN COLEGIO DENUNCIAN “MOBBING INMOBILIARIO”
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NEUS CABALLER- Valencia - 06/02/2008
La falta de suelo público en el núcleo urbano de Alboraia debida al exponencial crecimiento demográfico de este municipio -casi pegado a Valencia a través de cuatro kilómetros de huerta- está provocando el caos entre los padres del colegio Ausiàs March, que desde el 31 de marzo de 2007 llevan a sus hijos a una escuela cuyo suelo ya no es de propiedad municipal, pues se permutó hace años.
[...] cualquier conocedor de las dinámicas urbanas sabe que este mobbing tampoco es nada nuevo ni peculiar de los planes de rehabilitación de Barcelona. En el argot urbanístico, lo llaman “sacar a los gusanos” y es la tercera fase de una estrategia mundialmente conocida.(más…)
La audiencia de barcelona ha reabierto una querella de 2003
En los tiempos que corren, quien tiene una vivienda tiene un tesoro. Por eso, no es de extrañar que aquellos que gozan del privilegio de tener una casa en propiedad intenten sacarle todo el provecho posible, aun a costa de perjudicar a otros.
No se trata de un hecho aislado –prueba de ello es que el fenómeno ya ha sido bautizado con el nombre de mobbing inmobiliario– y aquellos que lo practican son, en su mayoría, propietarios que tienen arrendada su vivienda con contratos de renta antigua, lo que para ellos es sinónimo de escasa rentabilidad.